domingo, 20 de enero de 2013

Entre ruinas se pierde la historia de la Casa Lila



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Domingo, 20 de Enero de 2013
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El abandono carcome en su totalidad la Casa Lila o antigua sede del Conservatorio de Música Carlos Afanador. Fotos Carolina Maffia
Carolina Maffia
Sirvió de cuartel para la guardia presidencial durante la estadía de Simón Bolívar en Angostura, además de prisión del general Juan Bautista Arismendi, en 1819. Es una de las edificaciones que forman parte del cuadrilátero histórico y patrimonial de la antigua Angostura del Orinoco, hoy Ciudad Bolívar y, actualmente, se encuentra en ruinas.
La Casa Lila o Garrido, al igual que el resto de las edificaciones que se ubican dentro del Casco Histórico de la capital del estado Bolívar, sufre las agresiones propias del tiempo que la llevan a sucumbir, lejos de cualquier protección gubernamental.
La casa, cuya pintura lila de la fachada está desconchada, forma parte del catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano del municipio Heres, editado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura. En uno de los cuatro balcones con barandas de hierro forjado el monte comienza a crecer, evidentes signos del abandono del inmueble patrimonial bajo resguardo de la Oficina Histórica de Patrimonio de Ciudad Bolívar.
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El patrimonio histórico sigue sujeto a una latente desidia
La historia de esta joya arquitectónica se pierde entre las descoloridas paredes y techos desplomados. “Es una casa, como todas las demás del Casco Histórico, que no reciben un mantenimiento continuo”, comentó Américo Fernández, periodista, cronista de Ciudad Bolívar y miembro de la Academia Nacional de la Historia.
El deterioro carcome el inmueble ubicado entre las calles Amor Patrio e Igualdad. “Las casas como esa tienen un deterioro progresivo, porque la Oficina de Patrimonio no se encarga de lo relativo a su cuido”, advirtió.
La música que retumbó
En el medio del silencio que ahora reina en el lugar, un corroído piano y unos pupitres se convierten en testigos de lo que una vez fueron esos espacios, ahora condenados a sufrir la desidia gubernamental y el desinterés ciudadano de preservar su memoria histórica. Sobre el lugar pesa una declaratoria de monumento histórico nacional desde el 7 de julio de 1976, según Gaceta Oficial Nro. 31.017.
La casa de forma rectangular y elementos neoclásicos sufrió varias intervenciones, algunas llevaron a la mutilación de columnas. Sin embargo, no sería hasta los años 70 cuando el inmueble se convierte en la sede de la Escuela de Música Carlos Afanador Real, posteriormente, conservatorio.
Hasta hace cinco años la institución de música ocupó esos espacios, que debió abandonar por el avanzando estado de deterioro y riesgo que representaba para la población estudiantil. Después de las lluvias de 2008 la estructura comenzó a sufrir filtraciones, que nunca fueron atendidas, a pesar de los llamados de docentes, padres y representantes de la escuela de música, permitiendo su progresivo avance, y con ello el posterior abandono del espacio en cuyo interior, no sólo retumbaron acordes musicales, sino también gritos de libertad.
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Un corroído piano y unos pocos pupitres son testigos del deterioro
Intervenciones agresivas
Para mediados de 2012, la edificación donde funcionó el primer banco de Ciudad Bolívar, el Banco Royal de Canadá, cuya construcción se remontaba al siglo XIX, fue demolida; voces de protesta se hicieron sentir y, con ello la paralización de la obra. Presuntos hechos “irregulares” en el otorgamiento de los permisos frenó los trabajos de destrucción patrimonial, indicaron funcionarios posteriormente.
Dentro de la periferia urbana de Heres, las intervenciones a los monumentos históricos llegan a la “aberración”, señaló Américo Fernández, para quien los monumentos públicos no pueden ser intervenidos arbitrariamente sin considerar determinados elementos. “Eso es como si se quisiera intervenir la Plaza Bolívar de Caracas como si nada”, dijo.
Fernández señaló que el mantenimiento que han recibido algunos inmuebles patrimoniales se ha convertido en intervenciones inadecuadas, algunas con el aval del Instituto de Patrimonio Cultural (IPC), otras por encima de éste. Mostró su desacuerdo a las intervenciones de la Plaza Bolívar o Mayor. “No se respeta los monumentos públicos históricos”, lamentó. La Plaza Bolívar sufre modificaciones, como la inclusión de dos rampas para personas con discapacidad, además, del anexo de un escalón en la escalera con acceso a la Casa del Congreso de Angostura.
La escalinata la rodea actualmente una cinta amarilla de “no pase”. Fernández aseguró que existen muchas denuncias sobre la destrucción del Casco Histórico por manos gubernamentales y de propietarios.
 

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