martes, 29 de enero de 2013

Lista de agravios contra en Cento Histórico de Ciudad Bolívar






Desatinos en el Centro Urbano de la ciudad



El Concejo Municipal y la Alcaldía tienen que actuar sin contemplaciones y con mano fuerte para frenar el deterioro del Centro Histórico de Ciudad Bolívar. El que exista una Ley Nacional del Patrimonio Cultural no excusa que se aplique rigurosamente la Ordenanza de 1987, pues ella no colide sino que coadyuva a la Ley Nacional. No es posible que el centro urbano cuya conservación marca la hora de la independencia de Venezuela se continúe deteriorando.
Existe toda una lista de agravios y desatinos. En el 2000, millones de bolívares otorgados por el Fides para revitalizar el Casco Histórico de la ciudad fueron utilizados alegremente para pintar las fachadas de las casas al capricho de algún arquitecto que añoraba el Saladillo de Maracaibo, mientras muchos de esos inmuebles se hallaban y se hallan por dentro en estado de ruinas, tratando de engañar así a los asistentes de otros países al llamado Congreso Cultural del Orinoco. Pintura industrial de acabado chocante que no tiene que ver con la memoria histórica y que de ninguna forma soporta el material primitivo de piedra y mezcla mulata con que fueron construidos esos inmuebles. Ahora en el 2013 se repite lo mismo.
La Oficina de Patrimonio, dependiente del ejecutivo, viene otorgando permisos o tolerando a los comerciantes que progresivamente derriban o queman las casas antiguas del Casco Histórico para construir zapaterías, y tiendas de mercancía seca. Ejemplo: la casa de El Sordo, casas de la cuadra Blohm, Casa de Italia, Casa del Royal Bank, casa del Politécnico Bolívar.
Cada día son numerosas las casas con la cola de los aparatos de aire acondicionado saliendo por muros y ventanas inundando las calles, lo mismo que inmuebles intervenidos con rejas de hierro y puertas Santamaría.
La Ordenanza de Protección del Casco Histórico prohíbe vallas, pancartas y afiches dentro del perímetro, pero cada día son más y peores las que se ven sin autoridad que le ponga freno.
El teatro moderno del arquitecto Oscar Tenreiro, adosado a un inmueble histórico del siglo diecinueve, empezó mal y por inconcluso se ha vuelto un escombro. Mucho más útil y barato habría sido continuar el Centro de las Artes iniciado en 1980 por la gestión de Alberto Palazzi en los predios del Jardín Botánico.
El proyecto del arquitecto Natalio Ávila de construir un Boulevard a lo largo de la calle Bolívar para unir el Casco Histórico con la ciudad moderna, resultó un descomunal adefesio con todos los defectos que ya conocemos
La Plaza Farreras, que data de principios del siglo XX, transformada en un vulgar estacionamiento que sirve a la vez para lavar y pulir carros, además de la contaminación buhonera.
El Parque doña Menca y Raúl Leoni del Jardín Botánico, fue convertido en un vivero y cultivo de peces alimentado con el agua potable de los habitantes del Casco Histórico de la ciudad, por cuya causa sufren racionamiento del servicio de agua.
El estacionamiento construido durante la gestión del gobernador Edgar Vallée Vallée al sur de la calle El Porvenir para evitar que los comerciantes continuaran utilizando la Plaza Farreras como parqueadero, ha sido utilizado para otros fines, desvirtuado del esquema original propuesto por su fundador el doctor Leandro Aristeguieta.
Las riberas del Orinoco las han convertido buhoneros y comerciantes en una costanera receptoría de basuras, vasos y potes de cerveza aparte de la contaminación de las cloacas que desembocan en ella.
La tala feroz desatada contra las Ceibas, árbol por naturaleza emblemático de la ciudad, sin detenerse a pensar que existe un acuerdo del Ayuntamiento que declara patrimonio municipal los árboles de Ciudad Bolívar.


Otros agravios contra centro histórico de Ciudad Bolívar son éstos que enumero empezando con esta 4x4 rodando por la escalinata de estilo romano que enlaza la calle Carabobo o antigua calle La Pica.
Asimismo la Plaza Bolívar ha sido objeto de intervenciones temerarias de gobernantes de turno. El pavimento se lo han cambiado tres veces. Primero tenía mollejones verdes. Luego los suplantaron por mosaico. Durante la gestión de Rafael Sanoja Vallares, prefirieron el granito pulido y durante la gestión de Alcides Sánchez Negrón el granito lo sustituyeron por un artificio de bomanite liso y bomacrón tratando de sugerir la realidad del pasado, pero que ha resultado con el tiempo un pavimento poroso y sucio indigno de una plaza monumental como la que nos dejaron los gobernantes del siglo diecinueve.
Se pretende que la Unesco declare al Casco Histórico Patrimonio Cultural de la Humanidad (Ahora no se habla de casco o centro histórico sino de paisaje incluyendo el Orinoco y la ribera sur de Soledad), pero poco se hace en obras de revitalización. Más es lo que se invierte en publicidad en medios impresos y radioeléctricos, libros, afiches, pancartas y congresos. Nada o escasamente se hace por revitalizar el centro urbano con obras ambientales, reconstrucción y restauración de las casas en ruinas, por una buena disposición y rigurosa recolección de la basura, arreglo de las calles con cemento y no con asfalto como se hizo en calle La Concordia, mejor distribución de postes y cableados.
La manía ignorante de pintar las estatuas y piedras monumentales. Así la estatua del Libertador en la Logia Asilo de la Paz la pintaron de verde y lo mismo hicieron con la estatua de Sucre en le Plaza de Los Báez. En una piedra monumental que bordea la avenida 5 de Julio instalaron una Cruz de Malta y algunas piedras del zanjón la pintaron de blanco, lo mismo que Petroglifos del Río Candelaria.
A esta ciudad que frente a Ciudad Guayana se le ha trazado el rol de Ciudad Cultural, Histórica y Turística, se le da la espalda cuando de parques y museos se trata. Así el Parque El Zanjón diseñado como Parque de Aventuras quedó inconcluso desde que el gobierno de España retiró su cooperación por pretender los gobiernos desde 1990 en adelante querer introducir la arquitectura moderna de alto contraste en el casco histórico. Al Museo de Ciudad Bolívar y al Museo Histórico de Guayana se le ha dado la espalda, lo mismo que al Museo Etnográfico de Guayana y al proyectado Museo de Ciencias.
A la Piedra del Medio que por monumento natural la despojaron de la torre del antiguo telégrafo, ahora el Comando Naval le colocó un faro para guiar las embarcaciones que durante más de cien años jamás lo necesitaron. El radar de los navegantes del pasado como que era más eficaz que los de la moderna tecnología cibernética. Muy bien el faro, pero lo que molesta la forma o disposición antiestética y antinatural.
Las lagunas de Los Francos y del Medio devorada por la bora porque hasta ahora no ha habido presupuesto para construirle las compuertas que la comunican con el río.
Ciudad Guayana y Guri ostenta esculturas eólicas de Alejandro Otero, quien dejó todo un proyecto para un faro antorcha al final del Paseo Orinoco. La maqueta está en el Museo Soto aguardando que algún gobernante la haga realidad.
La Casa Agosto Méndez, frente al Palacio Legislativo no ha podido ser restaurada a pesar del ofrecimiento del gobierno, en cambio hay presupuesto para obras de menor interés para la actividad cultural.



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