martes, 29 de enero de 2013

Lista de agravios contra en Cento Histórico de Ciudad Bolívar






Desatinos en el Centro Urbano de la ciudad



El Concejo Municipal y la Alcaldía tienen que actuar sin contemplaciones y con mano fuerte para frenar el deterioro del Centro Histórico de Ciudad Bolívar. El que exista una Ley Nacional del Patrimonio Cultural no excusa que se aplique rigurosamente la Ordenanza de 1987, pues ella no colide sino que coadyuva a la Ley Nacional. No es posible que el centro urbano cuya conservación marca la hora de la independencia de Venezuela se continúe deteriorando.
Existe toda una lista de agravios y desatinos. En el 2000, millones de bolívares otorgados por el Fides para revitalizar el Casco Histórico de la ciudad fueron utilizados alegremente para pintar las fachadas de las casas al capricho de algún arquitecto que añoraba el Saladillo de Maracaibo, mientras muchos de esos inmuebles se hallaban y se hallan por dentro en estado de ruinas, tratando de engañar así a los asistentes de otros países al llamado Congreso Cultural del Orinoco. Pintura industrial de acabado chocante que no tiene que ver con la memoria histórica y que de ninguna forma soporta el material primitivo de piedra y mezcla mulata con que fueron construidos esos inmuebles. Ahora en el 2013 se repite lo mismo.
La Oficina de Patrimonio, dependiente del ejecutivo, viene otorgando permisos o tolerando a los comerciantes que progresivamente derriban o queman las casas antiguas del Casco Histórico para construir zapaterías, y tiendas de mercancía seca. Ejemplo: la casa de El Sordo, casas de la cuadra Blohm, Casa de Italia, Casa del Royal Bank, casa del Politécnico Bolívar.
Cada día son numerosas las casas con la cola de los aparatos de aire acondicionado saliendo por muros y ventanas inundando las calles, lo mismo que inmuebles intervenidos con rejas de hierro y puertas Santamaría.
La Ordenanza de Protección del Casco Histórico prohíbe vallas, pancartas y afiches dentro del perímetro, pero cada día son más y peores las que se ven sin autoridad que le ponga freno.
El teatro moderno del arquitecto Oscar Tenreiro, adosado a un inmueble histórico del siglo diecinueve, empezó mal y por inconcluso se ha vuelto un escombro. Mucho más útil y barato habría sido continuar el Centro de las Artes iniciado en 1980 por la gestión de Alberto Palazzi en los predios del Jardín Botánico.
El proyecto del arquitecto Natalio Ávila de construir un Boulevard a lo largo de la calle Bolívar para unir el Casco Histórico con la ciudad moderna, resultó un descomunal adefesio con todos los defectos que ya conocemos
La Plaza Farreras, que data de principios del siglo XX, transformada en un vulgar estacionamiento que sirve a la vez para lavar y pulir carros, además de la contaminación buhonera.
El Parque doña Menca y Raúl Leoni del Jardín Botánico, fue convertido en un vivero y cultivo de peces alimentado con el agua potable de los habitantes del Casco Histórico de la ciudad, por cuya causa sufren racionamiento del servicio de agua.
El estacionamiento construido durante la gestión del gobernador Edgar Vallée Vallée al sur de la calle El Porvenir para evitar que los comerciantes continuaran utilizando la Plaza Farreras como parqueadero, ha sido utilizado para otros fines, desvirtuado del esquema original propuesto por su fundador el doctor Leandro Aristeguieta.
Las riberas del Orinoco las han convertido buhoneros y comerciantes en una costanera receptoría de basuras, vasos y potes de cerveza aparte de la contaminación de las cloacas que desembocan en ella.
La tala feroz desatada contra las Ceibas, árbol por naturaleza emblemático de la ciudad, sin detenerse a pensar que existe un acuerdo del Ayuntamiento que declara patrimonio municipal los árboles de Ciudad Bolívar.


Otros agravios contra centro histórico de Ciudad Bolívar son éstos que enumero empezando con esta 4x4 rodando por la escalinata de estilo romano que enlaza la calle Carabobo o antigua calle La Pica.
Asimismo la Plaza Bolívar ha sido objeto de intervenciones temerarias de gobernantes de turno. El pavimento se lo han cambiado tres veces. Primero tenía mollejones verdes. Luego los suplantaron por mosaico. Durante la gestión de Rafael Sanoja Vallares, prefirieron el granito pulido y durante la gestión de Alcides Sánchez Negrón el granito lo sustituyeron por un artificio de bomanite liso y bomacrón tratando de sugerir la realidad del pasado, pero que ha resultado con el tiempo un pavimento poroso y sucio indigno de una plaza monumental como la que nos dejaron los gobernantes del siglo diecinueve.
Se pretende que la Unesco declare al Casco Histórico Patrimonio Cultural de la Humanidad (Ahora no se habla de casco o centro histórico sino de paisaje incluyendo el Orinoco y la ribera sur de Soledad), pero poco se hace en obras de revitalización. Más es lo que se invierte en publicidad en medios impresos y radioeléctricos, libros, afiches, pancartas y congresos. Nada o escasamente se hace por revitalizar el centro urbano con obras ambientales, reconstrucción y restauración de las casas en ruinas, por una buena disposición y rigurosa recolección de la basura, arreglo de las calles con cemento y no con asfalto como se hizo en calle La Concordia, mejor distribución de postes y cableados.
La manía ignorante de pintar las estatuas y piedras monumentales. Así la estatua del Libertador en la Logia Asilo de la Paz la pintaron de verde y lo mismo hicieron con la estatua de Sucre en le Plaza de Los Báez. En una piedra monumental que bordea la avenida 5 de Julio instalaron una Cruz de Malta y algunas piedras del zanjón la pintaron de blanco, lo mismo que Petroglifos del Río Candelaria.
A esta ciudad que frente a Ciudad Guayana se le ha trazado el rol de Ciudad Cultural, Histórica y Turística, se le da la espalda cuando de parques y museos se trata. Así el Parque El Zanjón diseñado como Parque de Aventuras quedó inconcluso desde que el gobierno de España retiró su cooperación por pretender los gobiernos desde 1990 en adelante querer introducir la arquitectura moderna de alto contraste en el casco histórico. Al Museo de Ciudad Bolívar y al Museo Histórico de Guayana se le ha dado la espalda, lo mismo que al Museo Etnográfico de Guayana y al proyectado Museo de Ciencias.
A la Piedra del Medio que por monumento natural la despojaron de la torre del antiguo telégrafo, ahora el Comando Naval le colocó un faro para guiar las embarcaciones que durante más de cien años jamás lo necesitaron. El radar de los navegantes del pasado como que era más eficaz que los de la moderna tecnología cibernética. Muy bien el faro, pero lo que molesta la forma o disposición antiestética y antinatural.
Las lagunas de Los Francos y del Medio devorada por la bora porque hasta ahora no ha habido presupuesto para construirle las compuertas que la comunican con el río.
Ciudad Guayana y Guri ostenta esculturas eólicas de Alejandro Otero, quien dejó todo un proyecto para un faro antorcha al final del Paseo Orinoco. La maqueta está en el Museo Soto aguardando que algún gobernante la haga realidad.
La Casa Agosto Méndez, frente al Palacio Legislativo no ha podido ser restaurada a pesar del ofrecimiento del gobierno, en cambio hay presupuesto para obras de menor interés para la actividad cultural.



lunes, 21 de enero de 2013

La Santamaría impuesta en el Casco Histórico






La política de conservación y preservación de los viejos inmuebles  ha fracasado porque cada día son numerosas las casas con la cola de los aparatos de aire acondicionado saliendo por muros y ventanas así como las rejas de hierro y puertas Santamaría que ha venido a sustituir a las altas puertas de madera.

Artículo 71º de la Ordenanza sobre el Centro Histórico de Ciudad Bolívar: 

"Dentro del perímetro del Centro Histórico  no se autorizará la colocación de ninguna instalación  que sobresalga  que sobresalga del borde superior de la fechada o sobrevolado sobre el  alineamiento de las mismas, tales como: aparatos de aire acondicionado, tanques de gas, tubos de chimeneas, antenas, transformadores, cajas de registro y otros elementos que interfieran en la homogeneidad arquitectónica.

domingo, 20 de enero de 2013

Entre ruinas se pierde la historia de la Casa Lila



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Domingo, 20 de Enero de 2013
B1CasaLila
El abandono carcome en su totalidad la Casa Lila o antigua sede del Conservatorio de Música Carlos Afanador. Fotos Carolina Maffia
Carolina Maffia
Sirvió de cuartel para la guardia presidencial durante la estadía de Simón Bolívar en Angostura, además de prisión del general Juan Bautista Arismendi, en 1819. Es una de las edificaciones que forman parte del cuadrilátero histórico y patrimonial de la antigua Angostura del Orinoco, hoy Ciudad Bolívar y, actualmente, se encuentra en ruinas.
La Casa Lila o Garrido, al igual que el resto de las edificaciones que se ubican dentro del Casco Histórico de la capital del estado Bolívar, sufre las agresiones propias del tiempo que la llevan a sucumbir, lejos de cualquier protección gubernamental.
La casa, cuya pintura lila de la fachada está desconchada, forma parte del catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano del municipio Heres, editado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura. En uno de los cuatro balcones con barandas de hierro forjado el monte comienza a crecer, evidentes signos del abandono del inmueble patrimonial bajo resguardo de la Oficina Histórica de Patrimonio de Ciudad Bolívar.
B1abandono
El patrimonio histórico sigue sujeto a una latente desidia
La historia de esta joya arquitectónica se pierde entre las descoloridas paredes y techos desplomados. “Es una casa, como todas las demás del Casco Histórico, que no reciben un mantenimiento continuo”, comentó Américo Fernández, periodista, cronista de Ciudad Bolívar y miembro de la Academia Nacional de la Historia.
El deterioro carcome el inmueble ubicado entre las calles Amor Patrio e Igualdad. “Las casas como esa tienen un deterioro progresivo, porque la Oficina de Patrimonio no se encarga de lo relativo a su cuido”, advirtió.
La música que retumbó
En el medio del silencio que ahora reina en el lugar, un corroído piano y unos pupitres se convierten en testigos de lo que una vez fueron esos espacios, ahora condenados a sufrir la desidia gubernamental y el desinterés ciudadano de preservar su memoria histórica. Sobre el lugar pesa una declaratoria de monumento histórico nacional desde el 7 de julio de 1976, según Gaceta Oficial Nro. 31.017.
La casa de forma rectangular y elementos neoclásicos sufrió varias intervenciones, algunas llevaron a la mutilación de columnas. Sin embargo, no sería hasta los años 70 cuando el inmueble se convierte en la sede de la Escuela de Música Carlos Afanador Real, posteriormente, conservatorio.
Hasta hace cinco años la institución de música ocupó esos espacios, que debió abandonar por el avanzando estado de deterioro y riesgo que representaba para la población estudiantil. Después de las lluvias de 2008 la estructura comenzó a sufrir filtraciones, que nunca fueron atendidas, a pesar de los llamados de docentes, padres y representantes de la escuela de música, permitiendo su progresivo avance, y con ello el posterior abandono del espacio en cuyo interior, no sólo retumbaron acordes musicales, sino también gritos de libertad.
B1Corredor
Un corroído piano y unos pocos pupitres son testigos del deterioro
Intervenciones agresivas
Para mediados de 2012, la edificación donde funcionó el primer banco de Ciudad Bolívar, el Banco Royal de Canadá, cuya construcción se remontaba al siglo XIX, fue demolida; voces de protesta se hicieron sentir y, con ello la paralización de la obra. Presuntos hechos “irregulares” en el otorgamiento de los permisos frenó los trabajos de destrucción patrimonial, indicaron funcionarios posteriormente.
Dentro de la periferia urbana de Heres, las intervenciones a los monumentos históricos llegan a la “aberración”, señaló Américo Fernández, para quien los monumentos públicos no pueden ser intervenidos arbitrariamente sin considerar determinados elementos. “Eso es como si se quisiera intervenir la Plaza Bolívar de Caracas como si nada”, dijo.
Fernández señaló que el mantenimiento que han recibido algunos inmuebles patrimoniales se ha convertido en intervenciones inadecuadas, algunas con el aval del Instituto de Patrimonio Cultural (IPC), otras por encima de éste. Mostró su desacuerdo a las intervenciones de la Plaza Bolívar o Mayor. “No se respeta los monumentos públicos históricos”, lamentó. La Plaza Bolívar sufre modificaciones, como la inclusión de dos rampas para personas con discapacidad, además, del anexo de un escalón en la escalera con acceso a la Casa del Congreso de Angostura.
La escalinata la rodea actualmente una cinta amarilla de “no pase”. Fernández aseguró que existen muchas denuncias sobre la destrucción del Casco Histórico por manos gubernamentales y de propietarios.
 

miércoles, 16 de enero de 2013

Demolición y quema de inmuebles del Casco Históricoo

Galerías del Paseo Orinoco


Durante los últimos años ha sido más que evidente la demolición y malas intervenciones de inmuebles en el Casco Histórico de Ciudad Bolívar.  Este crimen ocurre virtual e inexplicablemente con la anuencia y permiso del Instituto del Patrimonio Cultural creado conforme a mandato de la Constitución vigente que establece en su artículo 99 la obligación del Estado de garantizar la protección, preservación, enriquecimiento, conservación y restauración del patrimonio cultural de la República.
Una modalidad criminal previa para más o menos justificar la demolición es la quema del edificio, quema intencional, pero muy bien disimulada para que parezca accidental.  Varios inmuebles de la Galería del Paseo Orinoco y de la calle Venezuela han sido objeto de lo que denunciamos.  Ejemplos en el Paseo Orinoco; la Casa Italia, la Casa Salicetti, la Casa del Banco  Royal, la casa de la  Politécnica Bolívar, una de las casas Blohm y en la Calle Venezuela, la Casa Mercantil Dalla Costa, la caa de las palomeras, la Casa de El Luchador.


martes, 15 de enero de 2013

Imitando el Saladillo de Maracaibo


Millones de bolívares otorgados por el Fides para revitalizar el Casco Histórico de la ciudad fueron utilizados para pintar las fachadas de las casas al capricho de una arquitecto oriunda de Maracaibo que las pintó del mismo color que ostenta las casas de El Saladillo, mientras muchos de esos inmuebles se hallan por dentro en estado de ruinas, tratando de engañar así a quienes asistieron de otros países al llamado Congreso Cultural del Orinoco.  Colores químicos que nada tienen que ver con la memoria histórica y que de ninguna forma soporta el material primitivo de piedra y barro con que fueron construidos esos inmuebles.

sábado, 12 de enero de 2013

La demolición de la Plaza Farreras

La Plaza
Farreras ayer

La Plaza Farreras hoy

 

La Plaza Farreras, monumento homenaje al bolivarense prócer de la Independencia,  de origen esclavo, Ascensión Farreras, fue decretada por el Presidente del Estado, General Francisco Linares Alcántara, el 30 de septiembre de 1908, para ser construida en un ángulo de la calle Piar con Bolívar.  Pero no pudo llevar a cabo su decreto por haberlo llamado Juan Vicente Gómez para colocarlo en el Ministerio de Relaciones Interiores.

            Tocó al sucesor,  General Arístides Tellería  terminar de ejecutar la obra de acuerdo con el plano propuesto por el ingeniero Abraham Tirado, para lo cual destinó 4.033,75 bolívares.
            Fue ejecutada con cemento romano en sus aceras,  piso de ladrillos y en el centro una fuente de agua, pero como el lugar era anegadizo hubo que rellenarlo y explanarlo con 3 mil carros de tierra, levantada medio metro sobre el nivel de la calle.   Fue inaugurada el 5 de julio de 1911, dentro del programa conmemorativo de los cien años de la Independencia.  Pero por nada el pueblo la llamaba Plaza Farreras sino Plaza del Abanico por la forma que tenía.
            La descomunal crecida del Orinoco en agosto del 43  la afectó seriamente y desde entonces puede decirse que comenzó su desgracia, agravada cuando el Gobernador Pablo Gamboa Rivero decidió pasarle tractor para despejar el sitio y convertirlo en lo que es hoy, un estacionamiento, lavadero de automóviles y playa de buhoneros.
            Frente a la Plaza Farreras, el Presidente del Estado, Marcelino Torres García, dispuso la creación de un Parque en homenaje al prócer Santiago Mariño, desaparecido también, al menos de nombre,  para darle paso más tarde al moderno Parque Raúl  y Menca Leoni, llamado también “Parque de los enamorados” porque allí, tendidas sobre el césped suelen a cualquier hora retozar las parejas

viernes, 11 de enero de 2013

El bulevar Bolívar de Ciudad Bolívar un adefecio





Antigua Calle Bolívar convertida en Bulevar


El proyecto del arquitecto Natalio Ávila de construir un Boulevard a lo largo de la calle Bolívar para unir el Casco Histórico con la ciudad moderna resultó un descomunal adefesio con todos los defectos que a lo largo de una polémica pública durante los gobiernos de Alberto Palazzi y Alcides Sández Negrón fueron enumerados.  Al arquitecto Natalio Ávila, luego de muchos años lejos o distanciado de la ciudad de él y sus ascendientes, retornó para venderle al Gobierno Regional ese proyecto, toda una torta urbana, y lo más grave, autorizado por la Junta Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación que entonces presidía en Caracas el doctor Rafael Rojas.  Lo sancionó no obstante la protesta bien fundamentada de la Asociación de Vecinos del Casco Histórico que presidía la antropólogo María Eugenia Villalón que del tiro renunció y se fue a vivir a Caracas.  

jueves, 10 de enero de 2013

La casa de los Machado

Los Machado son familias que datan desde los tiempos de la Independencia. El tronco mayor dispersó sus ramas por toda Venezuela, notablemente en el Casco Histórico y se instalaron en inmuebles cómodos, pero luego abandonados a medida que iban extendiendo y desapareciendo las familia.  Cuando en 1988 se inició el programa para revitalizar el casco histórico, el Gobierno de Andrés Veláquez comenzó a compra y restaurar inmuebles abandonados para darles una utilidad pública o familiar.  Entre esos inmuebles está éste de los Machado cuya reconstrucción el Gobierno  inició con mucho vigor, pero después vino los cambios por efecto electoral y ningún Gobernador hasta ahora, por lo que vemos, ha estado dispuesto a continuar los proyectos del anterior, aunque la ciudad y el país sean los perjudicados.  Así ha pasado con el Teatro y con otras obras que iremos sacando a la luz aunque sea por este medio porque los impresos y radioeléctricos locales no lo hacen o lo hacen tímidamente por temor a la represalia oficial a través de la pauta publicitaria y otros recursos. 


miércoles, 9 de enero de 2013

El malogrado Teatro para Ciudad Bolívar



 Aunque el teatro hace tiempo que se salió de sus tradi­cionales confines y ahora las obras pueden escenificarse en calle abierta o en cualquier lugar donde la comunicación entre el actor y el espectador sea lo más horizontal posible, Ciudad Bolívar sigue añorando su Teatro Bolívar que per­dió un día de los años 20.
El Teatro Bolívar, resquebrajado por la escasa consistencia del material con el cual fue construido, tuvo que ser demolido, pero bajo la promesa oficial de uno nuevo en el mismo lugar que más tarde cubriría el Gobernador Mario Briceño Iragorri con el desaparecido Auditorio Simón Rodrí
guez, transformado finalmente en Palacio Legislativo.
Como se ve, la promesa de un nuevo Teatro quedó en suspenso hasta que el Gobernador Alberto Palazzi decidió incluirlo en un complejo cultural o Palacio de las Artes en el que invirtió 50 0 70-millones de bolívares, pero que no pudo concluir por haber sido reemplazado en 1982 por Alci­des Sánchez Negrón. Luego a este le siguieron como go­bernantes, Paúl Von Buren, Edgar Vallée Vallée, Luis Felipe Goubat, Omar González Moreno, Andrés Velásquez, Jorge Carvajal, Rojas Suárez y Francisco Rangel Gómez, ya por tres períodos. A ninguno de ellos les ha importado ni les importa el Complejo Cultural cuyos bases y columnas asedian la desidia y la intemperie como bien se ve en la gráfica.
En vez de concluirlo, el Gobierno de Velásquez prefirió invertir 120 millones de bolívares para convertir el antiguo Capitolio en un complejo cultural similar, no obstante todas las limitantes que en su oportunidad fueron objeto de una agria y acalorada dis­cusión.
El problema que vemos es que con esos 120 millones de bolívares (de los de antes igual a unos 50 mil dólares) destinados entre España y el Gobierno Regional para el' Capitolio, se hubiera terminado el Palacio de las Artes en el Paseo 5 de. Julio que incluía un Teatro para 1.000 butacas. Escuelas de Artes Escénicas, Escuela de Ar­tes Plásticas, Escuela de Música, Galería de Arte, Cine Club, Cafetín y Sede de la Dirección de Cultura. Sin embargo, privó otro criterio administrativo que sin duda ha resultado altamente costoso, con el agravante de tener que ver cada vez que se pasa por allí,  una obra moderna de alto contraste, aparatosa e inconclusa, anexa al Capitolio, que altera el entorno o contexto urbano  tradicional de la Plaza Miranda.
El Teatro Bolívar, primero que tuvo ciudad Bolívar y que se mantuvo en pie desde 1883 hasta  1936 que fue demolido para construir uno moderno que todavía no ha podido ser realidad.

El Auditorio Simón Rodríguez, transformado después en  Palacio Legislativo, fue levantado sobre la demolición del  antiguo Teatro Bolívar.

El moderno Teatro diseñado por el arquitecto Óscar Tenreiro, adosado al antiguo Capitolio  quedó inconcluso y con un proyecto de re-dimensión igualmente inconcluso.  Todo un disparate que consuma la mala fortuna de la ciudad que lleva el nombre de Bolívar-.

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martes, 8 de enero de 2013

La Plaza Mayor de Ciudad Bolívar herida por los cuatro costados

Este mamotreto que ordenó el Gobernador para  discapacitados y  adultos de la tercera edad es realmente un adefesio que no sólo afea sino que humilla  a este monumento público erigido en 1868 para honrar al Libertador.  Si eso hubiera ocurrido en le Plaza Bolívar de Caracas donde nació el Gobernador, seguro que los caraqueños habrían reaccionado con un golpe de estado.  La Ley de conservación del patrimonio cultural es precisamente para conservación y de ninguna manera para modificación o alteración de lo que se aspira proteger contra intervenciones temeraria como la que denunciamos.




lunes, 7 de enero de 2013

La Plaza Bolívar objeto de aberraciones

Esta es la Plaza Bolívar original que ha debido conservarse para siempre; sin embargo, no ha sido así, ha prevalecido el capricho de algunos Gobernantes.

Al principio, la Plaza Mayor,  era toda una cuadra empedrada, pocos árboles, limitada por las fachadas de los inmuebles construidos a su alrededor. Es a partir de su conversión en Plaza Bolívar (1869) cuando se le da la conformación de hoy, cercada con rejas y portones, pero un poco más grande, contigua con el lado occidental de la Catedral y separada de la fachada de los inmuebles por tres estrechas calles a través de las cuales podían transitar los rudimentarios medios de transporte de la época: carros tirados por bestias.  La Plaza, totalmente cercada con barandas de hierro forjado y tres anchas y pesadas puertas, tenía postes y faroles, 16 bancos de madera y hierro y tres piletas de cuyo centro emergían esculturas de hechura romana con hilos de agua. 

Primera intervención: Ocurrió en 1900. El piso fue embaldosado por decreto del Presidente del Estado, general Lorenzo Guevara. Las baldosas  traídas de Las Antillas y las adyacentes a la peana de la estatua del  Libertador estaban  divididas en tres franjas y cada una de ellas correspondía a uno de los colores de la bandera nacional.

Segunda intervención: Siendo el  Dr. Ovidio Pérez Agreda, Presidente del  Estado, dispuso reducir el perímetro de la Plaza  Bolívar a objeto de facilitar el tránsito de automóviles por la calle Bolívar que resultaba estrecha. Se le asignó el trabajo a la Herrería de Giuseppe Abatti, ubicada en la avenida El Porvenir frente a La Laguna, y quien tomó las previsiones para mantener los portones, pero una violenta decisión del Presidente del Estado culmino con su eliminación definitiva por estimar que las plazas públicas debían permanecer abierta, sin horario, para el disfrute pleno de la ciudadanía. Los portones permanecían desde entonces bajo custodia en el fondo de la casa de José Abatti Bureli, hijo del herrero Giuseppe Abatti. Hasta entonces y desde mediados del siglo pasado se acostumbraba  abrir y cerrar la Plaza Bolívar de seis de la mañana a seis de la tarde por cuestión de seguridad y para evitar las deyecciones de las bestias del transporte de tracción así como la incursión de animales realengos en los jardines de la plaza.

Tercera intervención:  Bajo la administración del Gobernador ingeniero Rafael Sanoja Valladares y con motivo del bicentenario del traslado de Santo Tomás de la Guayana a la angostura del Orinoco (1964), se sustituyó el pavimento embaldosado de 1900 por un piso total de granito pulido.

Cuarta intervención: Luego, durante las administraciones de los doctores Alberto Palazzi (1979-82) y Alcides Sánchez Negrón (1982-83) y con motivo del bicentenario del natalicio del  Libertador, la Plaza  Bolívar fue objeto de otra intervención, la cual modificó bajo protesta de los vecinos, además del pavimento, los elementos del entorno a la estatua pedestre del Libertador, bajo la justificación de hacerla más funcional.     Los trabajos al costo de tres millones de bolívares estuvieron a cargo de la contratista “Gobesfra”, la misma que construyó ese adefesio o parche del Casco Histórico, llamado “Boulevard Bolívar”. El piso de granito pulido fue sustituido por bomanite liso y bomacrón tratando de sugerir la realidad del pasado y los alrededores cubiertos con laja verde extraída de las lejanas canteras del Miamo y piedras de cuarzo de la Gran Sabana. La nueva pavimentación afectó asimismo algunas zonas verdes, eliminó las tres Fuentes, reubicó y elevó la escultura de mármol que simboliza a Venezuela, reubicó los postes- faroles próximo a la peana  de la estatua, los bosquecillos sustituidos por yerba rala y los tradicionales bancos boulevarderos por otros más grandes y semicirculares, fuera de contexto.   

Quinta intervención: La más aberrante. El Gobernador, general Francisco Rangel Gómez (2013), ordenó pasar por sobre la Ley Nacional y Ordenanza Municipal de Protección y Conservación del Patrimonio Histórico, interviniendo varias partes de la Plaza en forma deformante por  antiestética, para darle fácil acceso a las personas con problema físicos motores.